Atención de enfermos




¿Tienes algún conocido enfermo? La unción de los enfermos es el sacramento de la delicadeza del Señor, frente al misterio del dolor presente en nuestras vidas.

Se puede recibir ante cualquier peligro de muerte, por enfermedad o vejez.

Dará una fuerza para sobrellevar los dolores, una gran paz, unirá al enfermo a la pasión de Cristo y su sufrimiento será provechoso para él y toda la iglesia.

El mejor regalo para el bien espiritual de un enfermo será la unción.







Antes de llevar al sacerdote:
  • Habla con el enfermo y que él esté de acuerdo.
  • Explícale la importancia del momento en que vive y que debe prepararse para la vida eterna.
  • Recuerda que debe estar bautizado, hablale para que aproveche a realizar una buena confesión y recibir la Unción de los enfermos.
  • No esperes a que esté inconciente para llamar al sacerdote. Es muy importante saber lo que se va a recibir, para hacerlo con fruto.
  • Mejor si en la habitación el enfermo está sólo. Para que el sacerdote pueda darle los sacramentos y escuchar su confesión.

Atención de los Nosocomios:

Hospital Enfermeros Argentinos: llamar a Capellán Pbro. José A. Andujar Tel.: 2625 15595517

o Parroquia Sagrado Corazón de Jesús Tel.: 2625 422847

Sanatorio Atuel: llamar a Parroquia Nuestra Señora de Fátima Tel.: 2625 426220

Sanatorio Gasa: llamar a Parroquia San José Tel.: 2625 425934




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Un don particular del Espíritu Santo. La gracia primera de este sacramento es un gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente tentación de desaliento y de angustia ante la muerte (cf. Hb 2,15). Esta asistencia del Señor por la fuerza de su Espíritu quiere conducir al enfermo a la curación del alma, pero también a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios (cf Concilio de Florencia: DS 1325). Además, "si hubiera cometido pecados, le serán perdonados" (St 5,15; cf Concilio de Trento: DS 1717).